La inteligencia artificial está ampliando las posibilidades de automatización dentro de las empresas, pero avanzar hacia organizaciones con mayores niveles de autonomía no depende únicamente de incorporar nuevas tecnologías. También exige definir qué procesos deben transformarse, qué información necesitan las personas y los sistemas, qué capacidades deben desarrollar los equipos y, sobre todo, qué organización se quiere construir.
Esta fue una de las perspectivas planteadas durante el SAP AI Fest Colombia 2026, realizado en Bogotá, donde líderes empresariales y tecnológicos, clientes y partners analizaron la evolución de la inteligencia artificial empresarial y su relación con los procesos, los datos y las aplicaciones que soportan la operación de las compañías.
Para SAP, la evolución hacia la denominada Empresa Autónoma implica una integración progresiva entre inteligencia artificial, datos, aplicaciones empresariales y capacidades humanas. El objetivo no es simplemente utilizar IA para realizar tareas individuales, sino llevar sus capacidades hacia procesos que atraviesan diferentes áreas de la organización.
La conversación también puso sobre la mesa que esta transformación requiere una mirada de largo plazo. La tecnología puede ampliar las posibilidades, pero son las decisiones del negocio las que determinan hacia dónde avanzar.
La tecnología no define por sí sola el rumbo
Germán Borrero, director de Soluciones de Gestión Empresarial para la región Andina y Cono Sur de Indra Group, resumió uno de los principales desafíos de esta transformación: definir primero qué organización se quiere construir.
‘La tecnología amplía enormemente nuestras posibilidades, pero la dirección la define el negocio. El primer paso es tener claridad sobre qué organización queremos construir y movilizar las decisiones necesarias para llegar hasta allí’, plantea Borrero.
Desde esta perspectiva, la Empresa Autónoma no se construye simplemente agregando herramientas de inteligencia artificial a una infraestructura tecnológica existente. Requiere conectar la visión de la alta dirección con decisiones concretas sobre procesos, sistemas, integraciones y personas.
La transformación puede implicar determinar qué procesos deben estandarizarse, cuáles necesitan integrarse y en qué casos las particularidades de la operación requieren respuestas específicas. ‘Transformar también significa saber qué estandarizar, qué integrar y dónde la realidad del negocio requiere una respuesta particular. Una buena ejecución conecta esas decisiones con la visión de la organización que queremos construir’, explica Borrero.
El caso de Enertotal, Enerco y Optimización de Energía
Una de las experiencias llevadas al SAP AI Fest Colombia 2026 fue la transformación tecnológica desarrollada por Indra Group junto con Enertotal, Enerco y Optimización de Energía. Las tres sociedades avanzaron en la migración desde SAP ECC hacia SAP S/4HANA Cloud Public. El proyecto comprendió diferentes áreas de la operación, entre ellas procesos financieros, comerciales, compras, controlling, proyectos y mantenimiento.
También incluyó integraciones con factura electrónica y nómina. En el caso de Enertotal, además, se integró Connecta, su sistema comercial de desarrollo propio, con SAP para la contabilización de facturas y recaudos. La implementación también requirió ajustes específicos para reportes, procesos masivos y automatizaciones, debido a las particularidades de la operación.
Más allá de la migración tecnológica, el caso permite observar uno de los elementos que acompañan la evolución hacia modelos empresariales más automatizados: la necesidad de revisar cómo están construidos y conectados los procesos.
La transformación de una plataforma empresarial no consiste únicamente en trasladar información o cambiar una solución por otra. Las decisiones sobre estandarización, integración y automatización pueden determinar las condiciones sobre las cuales una compañía seguirá desarrollando nuevas capacidades.
Uno de los cambios que plantea la incorporación progresiva de inteligencia artificial en las aplicaciones empresariales está relacionado con la manera en que las personas interactúan con los sistemas.
Sobre una plataforma cloud, capacidades como SAP Joule abren la posibilidad de utilizar una interacción más natural con la información empresarial. Entre los ejemplos mencionados se encuentran consultas relacionadas con proveedores, órdenes de compra, entradas de mercancía, cuentas por cobrar y límites de crédito.
‘Durante años utilizamos la tecnología para indicarle al sistema qué hacer. Con la inteligencia artificial entramos en una etapa en la que podemos conversar con la información, interpretarla con mayor agilidad y avanzar progresivamente hacia procesos con mayores capacidades de autonomía’, explica Borrero.
La diferencia está en la forma de acceder y utilizar la información. En lugar de depender exclusivamente de interacciones estructuradas con los sistemas, la inteligencia artificial permite plantear preguntas de una manera más cercana al lenguaje natural y obtener información que puede servir como punto de partida para el análisis y la toma de decisiones.
Esto también modifica progresivamente la relación entre las personas y los sistemas empresariales. La tecnología puede asumir una mayor participación en tareas relacionadas con la consulta, interpretación y ejecución dentro de determinados procesos, mientras los colaboradores pueden dedicar más tiempo al análisis y a la toma de decisiones.
La autonomía no significa eliminar el papel de las personas
La discusión sobre la Empresa Autónoma también plantea una pregunta sobre el futuro del trabajo.
Si los sistemas pueden consultar información, interpretar determinados datos y ejecutar tareas dentro de procesos definidos, el papel de los colaboradores necesariamente cambia. Sin embargo, el planteamiento presentado durante el evento no parte de la sustitución del talento humano, sino de una redistribución de las actividades.
A medida que las capacidades tecnológicas aumentan, las personas pueden concentrarse en analizar información, anticipar escenarios y tomar decisiones con mayor contexto.
Este cambio requiere, a su vez, que las organizaciones preparen a sus equipos para nuevas formas de trabajo. La transformación tecnológica y la transformación de las capacidades humanas están vinculadas: no basta con disponer de sistemas capaces de automatizar tareas si las personas no tienen claridad sobre cómo utilizarlos, supervisarlos y aprovechar la información que generan.
La propuesta de Empresa Autónoma presentada en el evento plantea una evolución progresiva en la que procesos, información, inteligencia artificial, personas y liderazgo deben trabajar alrededor de los objetivos del negocio.
En ese proceso, la alta dirección tiene una responsabilidad que antecede a la selección de las herramientas tecnológicas: establecer hacia dónde quiere llevar a la organización y qué capacidades necesita construir para llegar allí. Por eso, para Borrero, la Empresa Autónoma también debe entenderse como una decisión de liderazgo.
´La Empresa Autónoma también es una decisión de liderazgo. La tecnología nos permite imaginar posibilidades cada vez mayores; nuestra responsabilidad es convertir esas posibilidades en una visión clara y construir correctamente el camino para hacerla realidad´, concluye.
La discusión cambia así de punto de partida. La pregunta ya no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué tipo de organización se quiere construir y qué procesos, información, tecnología y capacidades humanas deben prepararse para avanzar hacia ese objetivo.
La experiencia de Enertotal, Enerco y Optimización de Energía muestra que ese camino puede comenzar por transformaciones concretas de la infraestructura y los procesos empresariales. La migración a SAP S/4HANA Cloud Public, las integraciones y los ajustes realizados para responder a las particularidades de la operación forman parte de una evolución que puede abrir nuevas posibilidades para incorporar capacidades de inteligencia artificial.
La Empresa Autónoma, bajo esta perspectiva, no aparece como un punto de llegada inmediato. Es un proceso en el que las decisiones tecnológicas deben estar vinculadas con las necesidades del negocio y con una visión clara de la organización que se quiere construir.






