Por qué escuchar a los escépticos de la IA puede ser una ventaja competitiva

Juan Manuel Mesa, Country Manager de Salesforce Colombia, analiza cómo el escepticismo frente a la inteligencia artificial puede convertirse en una oportunidad para fortalecer las estrategias de adopción dentro de las organizaciones.

Por: Juan Manuel Mesa, Country Manager de Salesforce Colombia.

En las economías más avanzadas tecnológicamente del mundo, una proporción significativa de trabajadores de oficina se describe a sí misma como escéptica frente a la inteligencia artificial, mientras que en los mercados emergentes esa cifra es considerablemente menor. Los líderes empresariales que descartan esta diferencia como cultural o exagerada están interpretando erróneamente una de las señales más valiosas que tienen a su disposición.

Una encuesta de Salesforce realizada entre más de 1.500 trabajadores de oficina encontró que en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, más de la mitad de los encuestados se identifican como escépticos de la IA, en comparación con sólo el 26% en mercados como México. El Índice de IA 2026 de Stanford muestra una tendencia similar: la confianza en la IA y su uso constante superaron el 80% en mercados como India, mientras que en Estados Unidos ambas métricas rondaron el 50%.

La diferencia de optimismo entre las economías emergentes y las avanzadas es más profunda de lo que sugieren los titulares. Un estudio de KPMG encontró que, para los trabajadores de los mercados emergentes, la IA funciona como una herramienta para impulsar la movilidad social, mejorar la equidad y generar oportunidades creativas. Para los trabajadores de las economías desarrolladas, el panorama es más complejo. No desconfían de la idea de la IA; pueden desconfiar de la IA que se les ha proporcionado.

Los proyectos piloto fallidos no son el problema. De hecho, en los mercados con mayores niveles de adopción de IA, muchos trabajadores atravesaron experiencias iniciales poco exitosas antes de incorporar la tecnología a su trabajo diario. La adopción se construye mediante la experimentación y la mejora continua, no a través de la perfección desde el inicio.

El paso de escéptico a promotor de la IA depende de cuatro factores clave: capacitación continua y adaptada a cada función, integración de la IA en las herramientas de trabajo habituales, confianza en sistemas seguros que protejan la información sensible y el uso de agentes diseñados para tareas específicas en lugar de asistentes genéricos. Cuando estas condiciones están presentes, la adopción de la tecnología tiende a consolidarse de forma natural en el trabajo diario.

Entre los trabajadores que alcanzaron un uso constante de la IA, el 76% se convirtió en un promotor activo de la tecnología. Además, las organizaciones que implementaron agentes especializados para funciones concretas reportaron mejoras consistentes tanto en productividad como en compromiso de los colaboradores.

La efectividad de una estrategia de IA no se mide por su implementación, sino por la experiencia diaria de los colaboradores que la utilizan. La diferencia está en lograr que la IA genere valor real, relevante y consistente para los equipos.

Para cerrar esta brecha, las organizaciones deben escuchar a los trabajadores más escépticos y entender sus experiencias. La capacitación continua, las salvaguardas adecuadas y los flujos de trabajo basados en agentes especializados son factores clave para impulsar la adopción. En este contexto, la cautela frente a la IA no representa una resistencia al cambio, sino una oportunidad para identificar áreas de mejora y fortalecer la experiencia de uso.

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